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Si vas a empezar clases de piano, una de las primeras dudas es qué instrumento necesitas para estudiar correctamente en casa.
Actualmente encontramos diferentes tipos de pianos digitales y teclados, con formatos, mecánicas y prestaciones que conviene conocer antes de elegir.
Aunque a simple vista algunos puedan parecer similares, un piano digital y un teclado con ritmos están pensados para necesidades diferentes.
En esta guía vamos a repasar algunos de los aspectos que solemos tener en cuenta en Musical Guima cuando ayudamos a elegir un primer piano o teclado.
Si vamos a comenzar clases de piano, ya sea en conservatorio, escuela de música o con un profesor particular, uno de los puntos más importantes es la mecánica del teclado.
Como referencia para el estudio encontramos el formato completo de 88 teclas y una mecánica contrapesada o con acción de martillo, diseñada para acercarse al comportamiento de las teclas de un piano acústico.
También entra en juego la sensibilidad a la pulsación. El instrumento responde de forma diferente dependiendo de cómo toquemos: una pulsación suave produce un sonido más delicado y una interpretación más enérgica genera una mayor intensidad.
Importante: que un instrumento tenga 88 teclas o incluso una apariencia muy similar a la de un piano no significa necesariamente que incorpore una mecánica contrapesada.
En los pianos digitales pensados para el estudio damos prácticamente por sentada la sensibilidad, aunque la precisión de la respuesta y sus posibilidades de ajuste dependerán de la gama. En algunos teclados con ritmos muy económicos, en cambio, podemos encontrar modelos sin esta función.
Para estudiar piano también tendremos que contar con un pedal de sustain. Su función permite mantener las notas sonando después de dejar de pulsar las teclas y forma parte habitual de la técnica pianística.
Un piano acústico ofrece una experiencia mecánica y acústica propia y continúa siendo la referencia original del instrumento.
Sin embargo, los pianos digitales actuales permiten acercarnos mucho a su forma de interpretación, incluyendo el peso y la respuesta del teclado, con una inversión normalmente más contenida y sin necesidad de afinaciones periódicas.
Además, permiten controlar el volumen y estudiar utilizando auriculares, algo especialmente útil cuando tenemos vecinos, estudiamos a determinadas horas o compartimos vivienda.
Esto no significa que un piano digital tenga que sustituir necesariamente a uno acústico. También es habitual encontrar músicos que utilizan ambos: el acústico como instrumento principal y el digital para estudiar con auriculares, grabarse, utilizar sus posibilidades de conexión o disponer de un piano que puedan transportar entre ensayos, actuaciones, viajes o simplemente durante un fin de semana.
Dependiendo de la gama también podemos encontrar metrónomo, grabación interna para revisar nuestro estudio, conexiones USB y diferentes posibilidades de comunicación con ordenadores, tablets u otros dispositivos compatibles.
Poder grabarnos resulta especialmente interesante durante el aprendizaje, ya que al escucharnos posteriormente podemos detectar errores de ritmo, dinámica o interpretación que mientras estamos tocando pueden pasar desapercibidos.
En las especificaciones también encontraremos la polifonía, que indica cuántas notas puede mantener sonando simultáneamente el instrumento. El uso del pedal, la combinación de sonidos y otras funciones puede aumentar esa cantidad.
Una vez tenemos claro que buscamos un piano digital, encontramos principalmente dos formatos.
Si el instrumento va a permanecer instalado de forma fija en casa, podemos optar por un piano digital con mueble.
Modelos como el Roland RP-107 o el Yamaha Arius YDP-166 son buenos ejemplos de este formato.
El mueble permite integrar el instrumento de forma estable, incorpora normalmente una pedalera de tres pedales y suele disponer de una tapa para proteger las teclas cuando no lo estamos utilizando.
Al no estar condicionado por la necesidad de transportar el instrumento, este formato permite utilizar sistemas de amplificación más ambiciosos. Dependiendo del modelo podemos encontrar mayor potencia, altavoces de mayor tamaño o sistemas con más altavoces y una distribución más amplia del sonido.
Esto no significa que cualquier piano con mueble vaya a sonar mejor que cualquier portátil, pero sí es una de las ventajas que puede ofrecer este tipo de construcción.
El piano portátil mantiene un planteamiento orientado al estudio en un formato pensado para facilitar el transporte y adaptarse a diferentes tipos de instalación.
Modelos como el Yamaha P-225 o el Roland FP-40 son ejemplos de este concepto.
Para instalarlos en casa podemos utilizar soportes plegables tipo X o tipo bandeja. El instrumento se coloca sobre el soporte, por lo que podemos retirarlo y plegar la estructura con facilidad cuando queremos liberar espacio.
Algunos modelos también permiten instalar un soporte específico y una pedalera de tres pedales que quedan unidos al instrumento. Conseguimos así una instalación más estable y una presentación más integrada en casa.
Sin embargo, el instrumento continúa siendo el mismo: añadir estas piezas no modifica su amplificación, sus altavoces ni el resto de sus prestaciones.
Si vamos a utilizarlo habitualmente para estudiar, también es importante contar con un soporte estable y una banqueta que nos permitan mantener una altura y postura adecuadas.
Si dejamos el piano portátil instalado durante largos periodos, un cubreteclado resulta práctico para proteger las teclas del polvo cuando no estamos utilizando el instrumento.
Aunque externamente puedan compartir muchos elementos, un teclado con ritmos parte de un planteamiento diferente al de un piano digital.
Suelen ser instrumentos más ligeros y compactos, siendo las 61 teclas uno de los formatos más habituales. En lugar de centrarse principalmente en reproducir la experiencia de un piano, ofrecen una mayor variedad de sonidos, ritmos y acompañamientos automáticos.
Su mecánica también suele ser diferente a la de un piano digital pensado para el estudio: lo habitual es encontrar teclados no contrapesados y, en determinados modelos, semicontrapesados.
Un ejemplo pensado para iniciarse es el Yamaha PSR-E383 , que combina un formato compacto con sensibilidad a la pulsación, sonidos, ritmos y funciones de acompañamiento.
Pero hablar de teclado con ritmos no significa necesariamente hablar de un instrumento básico.
Modelos como el Yamaha PSR-SX720 están dirigidos a usuarios que buscan posibilidades mucho más avanzadas de sonidos, estilos y acompañamiento.
El pedal de sustain también puede utilizarse en este tipo de instrumentos, aunque normalmente se adquiere como accesorio y no tiene el mismo protagonismo que cuando estamos estudiando específicamente piano.
No todos los instrumentos encajan completamente en una única categoría.
El Roland FP-E50 mantiene un planteamiento orientado al piano, pero añade una gran variedad de sonidos, ritmos y funciones de acompañamiento propias de otros tipos de teclado.
Este tipo de instrumento puede resultar interesante para quien quiere estudiar piano y disponer al mismo tiempo de mayores posibilidades para acompañarse, tocar otros estilos o experimentar con diferentes sonidos.
Además de los pianos digitales y teclados con ritmos que hemos tratado en esta guía, existen otras familias de instrumentos de tecla destinadas a usos diferentes.
Si después de esta guía todavía tienes dudas, en Musical Guima podemos ayudarte a comparar diferentes opciones y elegir un piano o teclado adecuado para empezar. Si estás comenzando clases, también puedes indicarnos las recomendaciones de tu profesor, academia o conservatorio.